miércoles, 21 de marzo de 2012

Con medias de encaje. Hilo 1 - Silencio

¡Hola! Pues bienvenidos a esta su nueva sección: Con medias de encaje, donde les vamos a ofrecer---
-Achinga’ ¿Y este quién es?
¬¬ Esta tiene nombre o por lo menos nickname. Hola, mucho gusto, soy Nirva. Si han escuchado El Crapcast me conocerán por la famosísima línea de “SEKAAAAAAAAAAAAAI DEEEEE!~” o las risas estilo Kodashi o los autoalbures… pero bueno, para eso les sugiero escuchar El Crapcast. (Nooo, de ninguna manera hay publicidad implícita en este párrafo)
Y como les iba diciendo, a partir de hoy estaré publicando una serie de cuentillos salidos de la imaginación de una Nirva, espero que les gusten y que sean de su agrado. Los cuentos entre sí no tienen orden cronológico, personajes entre sí y pues no son basados en hechos reales.



Hilo 1 - Silencio

Sin embargo ya pasaban de las tres y el clima era un poco cambiante. ¡Claro! Inicios de marzo. Marina hubiese preferido quedarse en casa y tumbarse a leer un buen libro en vez de concentrarse en todas esas palabras que parecían, más que de otro país, de otra dimensión.ya se encontraba frente al SEBA –Servicio Estudiantil de Bibliotecas Asociadas- y pese a la extraña antipatía que sentía por su compañero, decidió no dejarle plantado.
¡Puaj! Inglés. Como si pudiera interesarle. Resignándose terminó de caminar y empujó la puerta de cristal de la biblioteca con una rara ligereza. Dejó lo innecesario en un gabinete vacío y avanzó sólo con sus libros, cuaderno y una pluma. Lo vio sentado en una mesa de

las de en medio, con un diccionario y la laptop en el escritorio, así como con libros de la clase y un que otro cuaderno.
-Hola. –Dijo ella por cortesía.
-Llegas tarde. –se limitó a decir él, sin mirarla siquiera por encima de los anteojos.
-Pero el camión no llegaba Hernán y---
El muchacho suspiró y dijo con pesadumbre:
-Ok, ok, siéntate.
Marina dejó sus cosas sobre la mesa y se sentó junto a él, lo suficientemente cerca como para ver lo que anotaba.
La Teacher había dicho:
-You two guys, have to do an oral presentation about something. Free topic.
-Pero ticher, ni siquiera nos llevamos bien...
-I don’t care about your personal issues. You have this week to make this, do you understand, Rodríguez?
-Yes, miss...
-¿Eh? –Preguntó Hernán al darse cuenta de que su compañera había pensado en voz alta.
-No te importa. –Espetó Marina malhumo
rada.
-¿Trajiste ideas para la presentación? –Preguntó el muchacho cambiando de tema.
-Eeeh… pues… yo…
Hernán negó con la cabeza sonriendo.
-No te preocupes, ya he sido duro contigo. ¿Qué te parece si buscamos un tema en los libros? Estamos en la biblioteca, que sirva de algo…
Pos ya que”, pensó Marina, más a huevo que con ganas. Ambos jóvenes pasearon entre libros. Libros, libros y más libros. Libros polvorientos, viejos, nuevos, envueltos y aún sin abrir, término medio que no sabían decirte su edad ni decidirse si olían a hojas recién empastadas o a moho… definitivamente ella los amaba, aunque no estaba segura si su compañero lo hacía también.
De igual manera se le perdió en un pasillo. Era medio odioso. De estatura media, cabello castaño con corte escolar –porque no había de otra, estaba en último de prepa ya-, ojos oscuros, piel más quemada que morena natural… no era como si fuese el chico más guapo de la escuela, pero feo no estaba. Eso se lo guard

aba Marina para sus adentros por que seguía siendo mamón. Bueno, tenía sus razones: Primer lugar en el cuadro de honor. Seguido por ella, aunque batallara en inglés. A veces Marina no sabía como se las arreglaba para salir airosa en los exámenes de esa materia.
Estaba acostumbrada a agacharse en los estantes a consultar los títulos, a sentir una respiración en su nuca… y la verdad es que no le gustaba del todo. Pero esa vez fue diferente. Las manos acariciándola no estaban incluidas todas esas veces anteriores, ni el sudor, ni la respiración en su oreja cuando escuchó que le murmuraban: Hey~
Se volteó y sin ver a Hernán al rostro, lo empujó y casi le dio una patada en la espinilla. El sonrojo casi la inmovilizó y no pudo decir mucho. Tembló ligeramente y dijo:
-¿¡Qué te crees que haces?!
-¿Cómo? –Dijo el muchacho, aparentando incredulidad- Pues pensé que era bien obvio.
-¿Qué cosa?
-Que nos tenemos ganas, ¿no? -Hernán pasó una mano por su cabello y la miraba de forma pícara.- If you know what I mean…
Marina se estremeció y se sonrojó. Lo había pensado, sí, pero nada en serio, sólo en esas noches cuando no podía dormir y sólo tenía a su mano derecha, el seguro de la puerta y esos pensamientos impuros que la rodeaban.
Él se le abalanzó encima y le robó un beso, estrujándole un seno y mordiéndole los labios. La muchacha se separó y le dio una bofetada. Como resultado, acabó aún más sonrojada, con la respiración agitada y… wow, nunca la habían besado así. Se sorprendió a sí misma arrojándose ahora sobre el joven para besarlo, mientras él le metía la mano debajo de la falda, sonriendo entre jadeos y lamidas.
-¿No qué no?


-Cállate… -Espetó ella, sin saber exactamente lo que hacía. Con decisión chupó y lamió el cuello del muchacho, pasándose por el lóbulo izquierdo de la oreja –pequeña, por supuesto- y mordisqueándolo un poco. Notó como Hernán se agitaba aún más y metía aún más furia a sus caricias, a la mano pasando de la falda a la blusa, al brasiere, a los senos maduros que tenía.

-Hija de tu madre, te voy a dar… -Murmuró el muchacho a su oído,

-No, no, no, no, no… -Se oyó decir Marina, aunque más bien sonó como un
nononononono o como un Sí, ya métemela y no pierdas tiempo haciendo algo que bien puedo hacerme en el baño. Pero su cuerpo decía algo diferente. Le clavaba las uñas en la espalda, en los brazos, jadeaba, se mordía los labios, se humedecía con agua contenida por dentro, el mar…sacándola del pasillo cargándola por las piernas para luego recargarla en una pared. Movió el puente de algodón de la panty a un lado y con los dedos empezó a jugar con su cálido sexo.
Marina amenazó con gritar, pero Hernán, apretándola aún más contra la pared le dijo:
-Señorita, guarde silencio, estamos en una biblioteca pública…
Estalló. Así, en silencio, se quedó temblando y estirando las piernas, estremeciéndose con cada latido de su corazón. La respiración de la muchacha se fue calmando, hasta que Hernán sonrió. Se relamió, recostándola en una mesa.
-¡Nos van a oír! –Susurró Marina, levantándose y sintiéndose más mojada que nunca.
-Nadie nos oye: es una biblioteca e implica S I L E N C I O. –Dicho eso, Hernán se bajó la cremallera del pantalón.- Aparte, ¡qué aguados! Nadie viene aquí… -Se volteó un poco y Marina no pudo verlo. Tenía una de dos: o salir corriendo y acusarlo con algún profe (que no le creería por ser el mejor promedio de la generación) o quedarse ahí, hacer lo suyo y guardar el secreto mucho rato.- podrían aprovechar… tú sabes…
La besó y no supo cuanto tiempo pasó para que comenzara a embestirla, a mirarla a los ojos, a jadear una vez más y que se sintiera humedecer, desvanecer, enterrar sus uñas de acrílico decoradas con mal gusto y suspirar, sin procurar gemir o jadear fuerte.
-¡Qué… infantil me siento! –Susurró ella, cuando mordía su oreja.
-¡Para nada! –Hernán la calló de un beso y la penetró con más violencia, con más ganas, queriendo jalarle la trenza y deshacerla sólo para él. Marina le jaló el cabello de la nuca y se empezó a morder los labios. Hernán hundió su cabeza en el cuello, luego en los senos, endureciéndole los pezones a la castaña, quien ya no podía contener el mar. Despues, se le pusieron chinitos los brazos e igual a él, quien le advirtió desesperado:
-¡Me voy a venir!
Marina le sonrió mientras se acariciaba los pechos para incitarlo aún más. El muchacho aceleró y cuando menos lo esperó…
-¿Te corriste?
-Sí… -Contestó ella, jadeante.- No esperaba que fueras… tan besucón.
-Y los que quieras, mi reina…
La muchacha le dio un codazo y sonrió, sonrojada. No esperaba tanta formalidad.
-Sangrón…
Terminaron de limpiarse y acomodarse las ropas, disimulando. En realidad no se les ocurrió un tema en concreto para exponer. Al final, hablaron sobre las estadísticas de inicio de la vida sexual en los adolescentes.
-Chale, ¿no se te pudo ocurrir otra cosa? –Preguntó Hernán, cuando les dijeron que tenían 10.

1 comentario:

  1. Muy interesante, como la narración te va llevando de la mano, y notese qe no soy fan de la lectura sin monitos, pero desde qe empiezas a leer te enganchas y lo asocias con algún evento qe en general a todos nos ha pasado! digo no nos vamos a poner mustios no!!! jaja anectoda: justamente en este momento estaba revisando un TDP de ALIEN QE ME DEJO SHOCKEADO y andando de metiche en el twitter llegue aqui, no se SI NOTAN EL CONTRASTE DE LAS LECTURAS... jaja ya me estoy proyectando... MUY AGRADABLE SORPRESA SEÑORITA inmediatamente uno nota lo intenso de su CREATIVIDAD! estaremos al pendiente.

    CAMARA DE TORTURA SEXUAL!

    ResponderEliminar

Acá no censuramos a nadie, a menos que se pase de... veras, trata de mantener el post al punto con el tema o Vas pa´fuera!! Gracias...